Nota / 84
El síndrome del Jorobado: deformidades del alma y realeza olvidada La historia del Jorobado de Notre Dame no es solo un relato sobre un hombre con una deformidad física, sino un espejo simbólico en el que se reflejan nuestras propias sombras. Quasimodo —esa figura nacida de la realeza, pero desterrada por sus formas torcidas— encarna mucho más que un destino trágico: encarna lo que la sociedad no quiere mirar de sí misma. Imaginemos que cada defecto humano, cada crueldad, cada mentira, cada acto de egoísmo o de indiferencia, no desaparece en el aire, sino que se deposita, se concentra en un solo ser. Un ser que carga en su cuerpo lo que nosotros descargamos de nuestras conciencias. Así, cada deformidad de Quasimodo sería la huella de nuestra incapacidad de reconocer lo que está mal en nosotros. Le damos forma a su joroba como un monumento de carne a nuestras fallas colectivas. Y sin embargo, en lo profundo de ese cuerpo torcido late un corazón puro. He aquí la paradoja: aquell...